← All posts

Cómo concentrarse trabajando desde casa: un plan de seis pasos

By Refocus Team · · 9 min read · Remote work & freelancing

  • #trabajo remoto
  • #concentración
  • #productividad
  • #teletrabajo
  • #interrupciones
  • #español
Escritorio junto a una ventana con monitor, taza de café y árboles en flor al atardecer

Son las nueve de la mañana, abres la computadora y te dices que hoy sí vas a avanzar con el trabajo importante. A las diez y media has contestado seis mensajes, has lavado una taza que no era tuya y has revisado el celular “solo un segundo” más veces de las que podrías contar. No fue falta de ganas. Trabajar desde casa tiene un problema de diseño: el lugar donde descansas es el mismo donde tienes que rendir.

Si buscas cómo concentrarse trabajando desde casa, la mayoría de las guías te dan una lista de diez trucos y te dejan elegir. Aquí vamos a hacer algo más útil: primero entender de dónde vienen tus interrupciones, y después armar un plan pequeño que puedas probar una semana. Todo lo que sigue se apoya en investigación sobre atención en el trabajo y en consejos de profesionales que llevan años en remoto, y te digo en cada caso cuál es cuál.

Por qué cuesta tanto concentrarse en casa

Gloria Mark, psicóloga y profesora de informática en la Universidad de California en Irvine, lleva dos décadas midiendo cómo trabajamos frente a una pantalla. En una entrevista con El País explica que, según sus mediciones, la atención sostenida en una pantalla bajó de unos dos minutos y medio a unos 47 segundos de promedio. Ese número describe su muestra y sus herramientas de medición, así que no lo tomes como una ley para cada persona. Lo que importa es lo que dice después: casi la mitad de las veces nos distraemos por iniciativa propia, aun con las notificaciones apagadas.

Esto cambia el enfoque. Si la mitad de las interrupciones nacen en ti, apagar el celular ayuda, pero no alcanza. Y si la otra mitad viene de otras personas, tampoco basta con fuerza de voluntad.

Hay otra razón que mencionan los profesionales del trabajo remoto. Un profesional que lleva años trabajando desde casa lo resume en Focus Dog: el cerebro usa señales del entorno para saber en qué modo estar, y en casa casi todas las señales dicen “descansa”. Es una observación de experiencia personal, no un resultado de laboratorio, pero encaja con lo que mucha gente describe: el problema no es disciplina, es contexto.

Un dato más sobre el tamaño del problema. En una encuesta a 202 profesionales hecha antes de la pandemia, Sophie Leroy y Theresa Glomb reportaron en Harvard Business Review que el 40 % tenía más de 10 interrupciones al día y el 15 % más de 20. Esa encuesta es de oficina. En casa se suman las personas con las que vives.

Paso 1: durante tres días, cuenta tus interrupciones

Antes de cambiar nada, mide. Pon una hoja junto al teclado con dos columnas: “yo” y “otros”. Cada vez que dejes lo que estás haciendo, haz una marca.

  • Yo: abrí una pestaña, tomé el celular, fui a la cocina sin motivo, recordé algo y lo busqué enseguida.
  • Otros: un mensaje de trabajo, alguien que entra a preguntar algo, una llamada, una entrega.

Al tercer día suma. Un ejemplo hipotético: si tu hoja dice 22 marcas en “yo” y 6 en “otros”, gastar energía en acuerdos con la familia no es lo primero. Te conviene trabajar tu entorno digital. Si es al revés, tu problema principal es de límites con otras personas. Con esta cuenta sabes por dónde empezar y no copias el plan de otro.

Mark propone algo parecido en la entrevista: hacerte consciente de lo que haces casi sin pensar. Cuando sientas el impulso de mirar el celular, pregúntate por qué lo necesitas justo ahora, y si puedes esperar veinte minutos y tomarlo como recompensa.

Paso 2: protege dos bloques, no ocho horas

Nadie se concentra diez horas seguidas. Según Mark, la mayoría de las personas tiene dos picos de atención, más o menos a media mañana y a media tarde. Es un patrón general; el tuyo puede variar, y por eso conviene que lo verifiques con tu propia hoja de marcas: ¿a qué horas te interrumpes menos sin esfuerzo?

Con eso, define dos bloques de trabajo profundo al día. Para la mayoría, dos bloques de 50 a 90 minutos son más realistas que “concentrarme toda la mañana”. Escribe antes de empezar una sola tarea concreta para cada bloque. No “avanzar con el informe”, sino “escribir la sección de resultados, sin corregir”. El resto del día queda para correo, llamadas y tareas pequeñas, que no necesitan tu mejor atención.

Paso 3: separa el celular y bloquea lo que te distrae

Mark recomienda dejar el celular en otra habitación o dentro de un cajón si lo revisas sin darte cuenta. Es una de las pocas medidas que no depende de que resistas la tentación cada vez.

En el mismo sentido hay un estudio de campo presentado en UbiComp/ISWC 2017. Participaron 32 trabajadores de la información de una división de investigación en EE. UU. (31 entraron en el análisis). Durante una semana trabajaron como siempre y durante otra se bloquearon sitios no relacionados con el trabajo con un programa. Con el bloqueo, las personas calificaron su productividad como más alta y pudieron concentrarse por más tiempo. Los que más se beneficiaron fueron quienes más se distraían con redes sociales.

Hay un matiz importante que casi nadie cita: entre las personas con menos autocontrol, cortar las distracciones hizo que trabajaran más tiempo sin pausas y reportaran más estrés. La muestra es pequeña y de un solo tipo de empresa, así que sirve como pista, no como garantía. La lección práctica es que el bloqueo funciona mejor si lo acompañas con pausas programadas, que es el siguiente punto.

Paso 4: crea una transición de entrada y de salida

Cuando trabajabas en una oficina, el trayecto cumplía una función: te cambiaba de modo. En casa desaparece. Los consejos para teletrabajar, como los de Business Insider España y Focus Dog, giran en torno a dos ideas simples:

  1. Un lugar fijo para trabajar. No hace falta un cuarto entero. Puede ser siempre la misma silla en la mesa del comedor, usada solo para eso.
  2. Un ritual de inicio y de cierre. Una caminata de diez o quince minutos alrededor de la cuadra antes de empezar y otra al terminar. Quien lo propone dice que el paseo en sí importa menos que la señal que le das a tu cerebro. Otra versión: ponerte zapatos de calle en lugar de pantuflas.

No hay estudios sólidos que prueben que un “falso trayecto” mejore el rendimiento, y no te lo vamos a vender como si los hubiera. Es barato, tarda quince minutos y puedes probarlo una semana y ver si tu hoja de marcas baja.

Paso 5: acuerda reglas con las personas con las que vives

Si tus interrupciones vienen sobre todo de otros, la solución no es sufrirlas en silencio. Funcionan mejor los acuerdos explícitos:

  • Una señal visible. Puerta cerrada o audífonos puestos significa “no interrumpir salvo urgencia”. Si no hay puerta, los audífonos hacen el mismo trabajo, siempre que todos lo hayan acordado.
  • Horarios de disponibilidad. Decir en voz alta “de 9 a 12 estoy en bloque de concentración, después de comer te ayudo” parece formal, pero evita el desgaste lento de ir diciendo que no a cada pregunta.
  • Un lugar para lo no urgente. Una nota compartida o una pizarra donde se anotan las preguntas, y las revisas en tus pausas. La otra persona siente que la escuchas y tú no pierdes el hilo.

Mark también habla de cómo cada vez que cambiamos de tarea tenemos que reconstruir mentalmente de qué se trataba, y eso produce errores y más tiempo. Cada pregunta rápida tiene ese costo, aunque dure diez segundos.

Paso 6: programa las pausas antes de necesitarlas

En casa no hay pausas naturales: no cruzas el pasillo ni charlas junto a la máquina de café. Si no las programas, o no descansas o descansas de la peor manera, deslizando el dedo veinte minutos por redes.

Mark dice que un uso moderado de redes o entretenimiento, por ejemplo cinco minutos en una pausa, no destruye la atención. Lo que sí la erosiona es pasarse el día entero así, o hacerlo en mitad de un bloque de trabajo. Entonces, decide tus pausas de antemano: cinco a diez minutos entre bloques, de pie, con agua o con algo físico. Ella menciona que salir a un parque a hacer algo de ejercicio es su salvavidas diaria.

Un día de ejemplo (hipotético)

Este es un modelo, no una receta: ajústalo con tu propia hoja de marcas.

  • 8:30 Caminata de 10 minutos. Al volver, dejas el celular en otra habitación.
  • 9:00 a 10:15 Bloque 1: una sola tarea escrita en una nota. Notificaciones y sitios distractores bloqueados.
  • 10:15 a 10:30 Pausa programada. Revisas mensajes y la nota de la casa.
  • 10:30 a 12:00 Mensajes, llamadas y tareas pequeñas.
  • 15:00 a 16:15 Bloque 2, con otra tarea concreta.
  • Al cerrar Escribes qué quedó pendiente para mañana y haces la caminata de cierre.

Cuando tu plan no depende solo de ti

A veces el problema no es el entorno sino la falta de alguien que te vea trabajar. Refocus junta a dos personas en sesiones de 25, 50 o 75 minutos con un temporizador compartido: cada una dice qué va a hacer, trabajan en paralelo y se reportan al final. Es una forma práctica de sostener tus dos bloques del día. No es para todos, pero la idea de trabajar acompañado y decirle a otra persona qué vas a hacer es fácil de probar sin gastar nada.

Resumen para empezar hoy

  1. Durante tres días cuenta tus interrupciones, separadas entre “yo” y “otros”.
  2. Elige dos bloques, uno por la mañana y otro por la tarde, cada uno con una tarea concreta.
  3. Saca el celular de la habitación y bloquea los sitios que más usas para distraerte.
  4. Crea un ritual de entrada y de cierre de quince minutos.
  5. Acuerda con quienes viven contigo una señal y un horario de disponibilidad.
  6. Programa tus pausas antes de empezar.

Prueba el plan por una semana, mira tu hoja de marcas y cambia solo lo que no esté funcionando. Si quieres compañía para tus bloques de concentración, puedes empezar una sesión gratis en Refocus.

Foto de portada: Unsplash.