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Cómo estudiar para un examen: 5 pasos que sí funcionan

By Refocus Team · · 6 min read · Study & focus

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Estudiante tomando notas en un escritorio con laptop frente a un pizarrón lleno de fórmulas

Subrayas el apunte, lo relees dos veces y sientes que ya te lo sabes. Al día siguiente, frente a la hoja del examen, la mitad se te borró. Si te pasa, no es que tengas mala memoria. Es que probablemente estás usando técnicas que se sienten productivas y rinden poco.

Si buscas cómo estudiar para un examen, aquí tienes un método en cinco pasos, apoyado en lo que dice la investigación sobre aprendizaje, con sus límites explicados. No hace falta estudiar más horas. Hace falta cambiar qué haces durante esas horas y cómo las repartes.

Lo que la investigación dice que funciona y lo que no

Un informe de la Association for Psychological Science revisó varias técnicas de estudio. Concluyó que subrayar y releer tienen utilidad baja, porque dan resultados inconsistentes. En cambio, hacer pruebas de práctica y espaciar las sesiones de estudio en el tiempo tienen utilidad alta, porque ayudan a estudiantes de edades y niveles muy distintos en muchas materias.

Una nota de El País recoge la misma idea con voces de especialistas. Jesús Guillén, de la Universidad de Barcelona, dice que la técnica más efectiva es la práctica de recuperación: intentar recordar lo aprendido sin tenerlo delante, por ejemplo con autoevaluación, escribiendo un resumen de memoria o explicándoselo a otra persona. Henry Roediger, coautor de Make It Stick, añade que recuperar información la fortalece y la almacena mejor.

Un matiz honesto: estos resultados vienen de estudios en conjunto y de opiniones de expertos. No garantizan lo mismo para cada persona ni para cada materia, así que prueba y ajusta con tus propios resultados.

Paso 1: Cierra el material y recuerda

Lo más importante del método: después de estudiar un tema, cierra el cuaderno y escribe todo lo que recuerdes, sin mirar. Luego abre el material y compara. Lo que no pudiste escribir es justo lo que debes estudiar.

Esto incomoda, y es normal. Según El País, estas prácticas implican esfuerzo cognitivo y ayudan a detectar qué sabes y qué no. Ana Jiménez-Perianes, de la Universidad CEU San Pablo, señala un error muy común: confundir familiaridad con conocimiento. “Me suena” no es “me lo sé”. La prueba es explicarlo sin mirar.

Formas concretas de hacerlo:

  • Hoja en blanco: escribe todo lo que recuerdes de un tema durante cinco minutos.
  • Preguntas propias: convierte cada subtítulo del apunte en una pregunta y respóndela de memoria.
  • Tarjetas: una pregunta por tarjeta, respuesta por detrás. Puedes usar papel o una aplicación como Anki.
  • Explicarlo en voz alta: como si se lo contaras a alguien que no conoce el tema.

Paso 2: Reparte el estudio en varios días

Estudiar todo la noche anterior puede alcanzar para aprobar, pero El País advierte que suele dejar un aprendizaje frágil. Guillén lo resume así: es mejor estudiar una hora durante varios días que concentrarlo todo en una sola sesión.

Las investigadoras Pooja Agarwal y Shana Carpenter, en una guía traducida por Aptus, dan un ejemplo útil. Para 50 palabras de vocabulario, repasar la lista tres veces la noche anterior es peor que practicar la recuperación en tres momentos separados: una semana antes, unos días después y unos días más tarde. Y lo mejor: no requiere más tiempo total, solo repartirlo.

Un ejemplo hipotético con un examen en diez días y un tema largo: sesión 1 (día 1) aprendes el tema y haces recuperación al final; sesión 2 (día 3) recuerdas sin mirar; sesión 3 (día 6) otra vez, con preguntas nuevas; sesión 4 (día 9) repaso general. Cuatro sesiones de 45 minutos rinden más que una de tres horas.

Paso 3: Mezcla los tipos de ejercicio

Si tu materia tiene problemas (matemáticas, química, contabilidad), evita hacer veinte ejercicios iguales seguidos. Roediger explica, en la nota de El País, que al mezclarlos obligas a decidir qué tipo de problema es y qué método aplicar. Eso se parece más a un examen real, donde los problemas no vienen ordenados por categoría.

Hazlo así: haz un par de ejercicios de cada tipo, en orden revuelto, y anota después de cada uno qué método usaste y por qué. Si tu materia es de memoria, como historia o derecho, el equivalente es alternar temas dentro de la misma sesión.

Paso 4: Revisa tus errores antes de seguir

Un error no es una pérdida de tiempo, es información. Según los especialistas citados por El País, revisar errores, espaciar y recuperar implican salir de la zona de confort, y que justo ese esfuerzo marca la diferencia entre un aprendizaje superficial y uno duradero.

Lleva una lista simple con tres columnas: qué falló, por qué falló (no sabía, me confundí, me apuré) y qué hago distinto la próxima vez. Antes de cada sesión, empieza repasando esa lista. Con unas pocas sesiones verás patrones que no notabas.

Paso 5: Arma un plan de la semana

Junta todo en un esquema simple. Este es un modelo hipotético para una semana, que puedes adaptar:

  1. Lunes: estudia el tema A y termina con 5 minutos de hoja en blanco.
  2. Martes: recuerda el tema A sin mirar, y estudia el tema B.
  3. Miércoles: recuerda B sin mirar, haz ejercicios mezclados de A y B.
  4. Jueves: repasa tu lista de errores y vuelve a los puntos débiles.
  5. Viernes: simulacro corto con preguntas propias, con tiempo.
  6. Sábado: descanso o repaso ligero.
  7. Domingo: una última recuperación del material más débil y buen sueño.

El sueño no es un adorno. Guillén dice que el descanso, junto al sueño, ayuda a consolidar la memoria.

Y si el examen es mañana

A veces ya no hay tiempo para repartir nada. Según Agarwal y Carpenter, quienes estudian muchas horas justo antes del examen suelen rendir bien ese día, pero mucho peor si repiten la prueba una semana después. Así que, si hoy te toca apretar, aprovecha igual lo que sí aplica: no releas todo. Elige los temas más probables, cierra el material y recuerda cada uno por escrito, y dedica el tiempo que sobre a lo que no pudiste recordar. Duerme lo que puedas. Esto es consejo práctico mío, basado en los mismos principios, no un resultado medido, y no reemplaza empezar con días de ventaja la próxima vez.

Errores comunes al probar este método

  • Mirar la respuesta demasiado pronto. Intenta recordar al menos un minuto antes de abrir el apunte. El esfuerzo es parte del beneficio.
  • Cambiar de técnica en cada sesión. Elige dos o tres hábitos y mantenlos una semana antes de evaluarlos.
  • Medir solo por sensación. Recordar se siente más difícil que releer, y por eso parece que no funciona. Compara con resultados: ¿cuántos puntos pudiste responder sin mirar?

Si estudiar solo se te hace cuesta arriba

A mucha gente le cuesta empezar, sobre todo cuando nadie la mira. Refocus te junta con otra persona para una sesión de 25, 50 o 75 minutos con temporizador compartido: cada una dice qué va a trabajar y avanzan en paralelo. Sirve para sostener las sesiones espaciadas del plan, aunque tú pongas el esfuerzo de recordar sin mirar.

Resumen para empezar hoy

  1. Después de estudiar, cierra el material y escribe lo que recuerdes.
  2. Repasa en varios días, no todo la víspera.
  3. Mezcla los tipos de ejercicio.
  4. Lleva una lista de errores y revísala antes de cada sesión.
  5. Planifica la semana con recuperación en cada sesión.

Empieza con un solo tema hoy. Estudia, cierra el cuaderno y escribe lo que recuerdes. Si quieres compañía mientras lo haces, empieza una sesión gratis en Refocus.

Foto de portada: Unsplash.